El sicario olvidó cerrar con llave la puerta de su casa... Volvió sigilosamente tras sus pasos, mirando levemente hacia atrás y los costados mientras una lamparita prendida, le indicaba hacia dónde debía dirigirse.
Sacó sus llaves y cerró con urgencia orinal. El meticuloso, el certero, el desinteresado y matemático matador pensó, cerró sus ojos por un instante, recorrió cada centímetro de sus venas y arterias, se vió jugando de chico a la pelota, figuritas, andando en bicicleta, por fin sudó, después de un instante explotó.
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